Concierto en Casa / Rock and roll/Garage

Kurt Baker

Evento concluido
Jue 30
Abr
21:00h ESP (GMT+2)
Stageit
Arg 4:00pm
Chi 3:00pm
Mex 2:00pm
3:00pm EST
1:00pm MST
12:00pm PST
Kurt Baker
FOTO: David Moya, 3-8-2016, Lemon Rock Granada

Kurt Baker
FOTO: David Moya, 3-8-2016, Lemon Rock Granada

Kurt Baker

Riffs definitivos y melodías adhesivas, de estribillos irresistibles hacen de Baker el heredero de Elvis Costello, a cuyo timbre de voz se alude para definir el de Kurt, The Romantics o Paul Collins. Pese a su juventud, Kurt Baker es ya el nuevo rey del power-pop mundial tras su fichaje por el sello Wicked Cool, propiedad de de Steve Van Zandt, guitarrista y mano derecha de Bruce Springsteen, con quien ha publicado sus últimas refencias: 'In Orbit' (2016), y 'Let's go wild' (2018), con su propia banda, Kurt Baker Combo.

Siguiendo los pasos de Paul Collins, siendo adolescente quedó embrujado por el rock and roll y  con solo 15 años ya tenía lista una banda, The Leftovers, que causaron sensación, primero en su natal Portland, en el estado de Maine, y más tarde en el resto del país y en las islas británicas con su punk pop melódico.

El grupo estuvo activo desde su debut en 2003 hasta su disolución en 2010, y después de cuatro álbumes Baker decidió atemperar el ritmo y emprender una carrera en solitario virando hacia el power pop clásico de bandas como los Nerves de Paul Collins. Como él, acabó por trasladar su residencia a la soleada España, después de la publicación de su segundo largo en solitario, Brand New Beat (Collector's Club Records, 2012), y la buena acogida que ha experimentado aquí le ha hecho involucrarse hasta con tres bandas que alterna en frenética actividad: Bullet Proof Lovers, The New Trocaderos, y Kurt Baker Combo.

En solitario, además de 'Brand New Beat',  publicó también los álbumes 'Rockin' For A Living' (2011), 'For Spanish Ears Only' (2011), y 'Play it Cool' (Eccentric Pop Records, 2015), un disco en el que extiendió su paleta sonora, con tintes de la new wave, guiños glam y un regusto inconfundible al mejor power pop de finales de los 70 y principios de los 80, tal y como lo facturaban The Plimsouls o Paul Collins con The Nerves, primero y con The Beat, más tarde. Ahí está la contundencia de Slade, la chispa melódica de Cheap Trick o la energía de The Knack.