Lori Meyers

Lori Meyers

Estilo: Pop-rock/Indie



Lori Meyers

Establecido como uno de los grupos de referencia del indie español del nuevo siglo, como quedó patente en su último gran concierto celebrado en el Wizink Center de Madrid el pasado 28 de diciembre de 2019, para celebrar con sus fans su vigésimo aniversario, Lori Meyers es actualmente una de las bandas mejor posicionadas del pop y el rock de nuestro país.

Formados a principios de 1998 en la localidad granadina de Loja por Antonio López (Noni), guitarra y voz, los hermanos Alejandro (guitarra y coros) y Julián Méndez (bajo y coros) y Alfredo Núñez (batería), en 2006 Julián abandona el proyecto para iniciar una carrera en solitario como Checopolaco, y tras varios cambios en la formación, la banda continúa finalmente como trío.

Tras la autoedición de varias maquetas como Demo, Las Cinco Ventanas y El Viaje de Estudios de mis Neuronas firmaron su primer contrato discográfico con DJ Valdi y Houston Party Records a principios de 2004. En febrero de ese mismo año grabaron su primer trabajo Viaje de Estudios en el Refugio Antiaéreo bajo la producción de Mac McCaughan, cantante de Superchunk, saliendo a la venta en mayo de 2004. Este primer álbum fue muy bien acogido por medios de difusión como Radio 3 y prensa indie haciendo que el programa Ojo Crítico de RNE les otorgara ese mismo año el Premio Ojo Crítico Música Moderna.

En junio de 2005 graban su segundo largo Hostal Pimodan en Odds Studio en El Puerto de Santa María con Thom Monahan como productor. Este álbum ve la luz en octubre de 2005 bajo un clima de desencuentros con su compañía de discos. Esta situación deriva a los pocos meses en la ruptura entre Lori Meyers y Houston Party y como consecuencia, el fichaje por la multinacional Universal Music. Durante este periodo el grupo se amplía a cinco componentes ya que se incorpora Sergio Martín en las labores de guitarra, teclados y bajo. En abril de 2006 se reedita Hostal Pimodan con un formato doble y con la portada que originariamente quería la banda. A finales de 2006 Julián Méndez abandona la banda y vuelven a conformarse en cuarteto, pasando Sergio Martín al bajo y coros.

Tras casi dos años de gira ininterrumpida la banda se adentra en el estudio para la grabación de su tercer disco. 'Cronolanea' se graba en octubre de 2007 en Gismo 7 Estudios de Motril, con la producción de Ken Coomer y su ingeniero Charlie Brocco. El álbum sale a la venta en marzo de 2008 con sello de Universal. Para la presentación en directo de 'Cronolanea' el grupo aumenta, entrando Miguel Martín en segundas guitarras y teclados; y Antonio Lomas en percusión y baterías electrónicas. De esta manera el grupo se convierte en sexteto.

'Cronolanea' fue nombrado por la revista independiente Mondosonoro como el mejor disco español del año 2008 y la banda por su cuenta acumula más de un centenar de conciertos presentándolo. A mitad de gira allá por enero de 2009 Sergio Martín deja el grupo y lo sustituye Miguel López que terminará la gira como bajista. En 2009 son galardonados con el Premio Granada Joven en su modalidad Promoción en el Exterior y con el Premio Andalucía Joven de las Artes.

En enero de 2010 Lori Meyers junto su técnico de sonido David Sutil viajan a Los Ángeles, EE.UU. para grabar 'Cuando el destino nos alcance'. Esta vez la producción del álbum corre a cargo de Sebastian Krys, productor de renombre que acumula premios Grammys, y sale al mercado en mayo de 2010.
El 29 de Noviembre de 2011, Lori Meyers recibe el premio de la revista Rolling Stone a la mejor gira del año.

Su último disco, 'Impronta', producido de nuevo por Sebastian Krys y con la incorporación de Ricky Falkner, fue grabado entre Alomartes, un pequeño pueblo de su Granada natal y Los Ángeles, EE.UU., durante los últimos meses del 2012, vio la luz el 19 de marzo de 2013.

Además, en noviembre de 2013 Lori Meyers compone una canción para la BSO de Los Juegos del hambre: En Llamas, Hombre a tierra, incluida en el CD en los países hispanohablantes con el resto de canciones internacionales de la banda sonora de artistas como Coldplay, Lorde o The National.

Desde entonces, ya convertidos en un trío, formado por los tres miembros fundadores que permanecen en la banda, Noni, Alejandro y Alfredo, con el añadido de músicos contratados para sus presentaciones en directo, entre ellos Miguel Martín, Miguel López o Jota Machuca, el grupo se establece como uno de los nombre fijos en los principales festivales españoles, en muchos de ellos como cabeza de cartel, y se consolida como estandarte del nuevo ‘indie’, la música que va a dominar la década a nivel comercial, y que muchos comienzan a llamar ‘Indiemainstream’. Es durante esta época cuando llenan los recintos de mayor aforo de las principales ciudades del país. En junio de 2015, Noni interpreta junto a Anni B. Sweet, su pareja, canciones de Lori Meyers y de la propia Anni en el concierto #Iguales, impulsado por Oxfan Intermón.

A principios de 2016 vuelven al estudio para grabar el que será su siguiente largo, el sexto de su carrera, un disco cocinado a fuego lento entre su cuartel general en la Vega granadina y La Casamurada del Penedés, de nuevo bajo la supervisión de Ricky Falkner. Alternando fases de encierro para grabar con salidas para participar en grandes festivales, pasa el año hasta que finalmente, en 2017, ve la luz “En la Espiral”, un álbum mezclado entre Londres y México D.F. por el veterano Phil Vinall, en el que vuelven a explorar nuevas sonoridades pero cuyo recibimiento es desigual entre la prensa.

De cara al verano de 2018, y a la espera de que llegue nuevo material, publican el doble “20 Años, 21 Canciones”, su primer recopilatorio que celebra además su vigésimo aniversario como banda. El disco contiene muchos de sus clásicos más celebrados y algunas canciones inéditas, así como un extenso libreto con textos de algunos de sus amigos del mundo de la farándula. Tras un 2019 de baja intensidad, durante este 2020 Lori Meyers trabajan ya en la confección del que será su próximo álbum.

El principio de Arquímedes

Lori Meyers – viernes 10 y sábado 11 de mayo de 2013

Granada 10 – Aforo: lleno.

Por Enrique Novi

Para darse cuenta del camino que ha tomado la carrera de Lori Meyers, y con ellos la avanzadilla de grupos de éxito supuestamente indies, esos cuyos nombres se repiten en los carteles de todos los festivales de verano, como si los programara un politburó soviético de cultura dirigida, efecto paradójico de la globalización capitalista, no había más que observar al público que abarrotaba Granada 10 hasta hacer impracticable el disfrute normal de un concierto. Un público no muy diferente del que suele poblar la discoteca un fin de semana cualquiera. Un hecho sintomático del transvase que se ha producido estos últimos años entre la música alternativa y la comercial. Efectivamente, el indie es el nuevo mainstream, en un movimiento que explicó a la perfección el matemático griego Arquímedes de Siracusa en el S. III antes de Cristo. Desaparecida la música de la televisión, excepción hecha de la publicidad, reducto donde se pueden escuchar, siquiera fugazmente, las propuestas más audaces, y hundidas las radios libres, en parte por las luchas intestinas, en parte por su afán de convertirse en radio fórmulas con presunto criterio, la música independiente (entiéndase la etiqueta como definición estilística) la va comiendo la tostada a la comercial. El desmoronamiento de la industria y la caída demoledora de las ventas de discos ha acercado sin duda las dos corrientes, pero si además los grupos más vendibles, como es el caso, se van arrimando sin disimulo a los patrones comerciales, a día de hoy las emisoras generalistas entrevistan a Lori Meyers como ayer entrevistaban a Miguel Bosé, y utilizan su música para sus cortinillas como antes usaban las de La Oreja de Van Gogh. Después de unas producciones que sitúan la voz en primer plano, unas campañas de mercadotecnia perfectamente medidas, y los jugueteos del grupo con los sintetizadores y la electrónica amable (que han hecho a algún crítico decir de ellos que son los Fangoria heteros), tras demostrar sus dotes para las armonías vocales de aire sesentero de sus primeros discos, por si quedaba alguna duda, el grupo elije para presentar su nuevo trabajo una sala tan poco indie como Granada 10, donde sonido, visibilidad y luces eran manifiestamente mejorables. Más allá de estas consideraciones, el concierto fue todo un éxito que se desarrolló según lo previsto, salvo por la desaparición del grupo Bisagra, que en principio iba a ejercer de telonero. Al menos así fue en la actuación del viernes, aunque fuentes cercanas a la organización confirman su participación para la del sábado, aún por celebrarse a la hora de escribir estas líneas. Con la puntualidad de un reloj suizo, y por tanto con una gran parte del respetable aún haciendo cola a la entrada, el ahora sexteto lojeño acometió las primeras notas de Intromisión y tras ella fue alternando temas escogidos de sus anteriores trabajos con los del nuevo Impronta, colocando los más flojos al principio y dejando los de mayor pegada para la parte final, en una maniobra calculada para ir de menos a más, entre las que sobresalían esos himnos para cantar a coro y para los que mantienen el olfato intacto: Planilandia, que ya lo es, o Luces de neón, con la que acabaron la primera parte del concierto a falta de los bises. El tono festivo descendía con las baladas pero retornaba a su punto álgido con los temas más alegres, especialmente al final del concierto, con temas como Tokio ya no nos quiere, la única de su encantador debut, Viaje de estudios, junto con Ham’a’cuckoo con la que cerraron la noche, Mi realidad, Aha han vuelto, Emborracharme o Alta fidelidad. El enganche que provocan sus estribillos en los oyentes es tan innegable como liviano el poso que, cada vez más elocuentemente, dejan sus discos. Esperemos que pronto se cansen de probar con las trampas con las que todavía siembra la industria musical el camino de los grupos jóvenes y vuelvan a sus orígenes de sencillas pero irresistibles armonías. El que suscribe está seguro de que así será, pero no es más que la opinión de un crítico provinciano.